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Testimoniales

Soy deportista y durante un tiempo me deje llevar, así que engordé unos 10 kg. Busqué en el plan ObemetS una solución. Desde el primer momento me sorprendió ,4 especialistas para mí? Un lujo no? Endocrino, Nutricionista, Psicólogo y un Preparador deportivo. La verdad que cada uno de máxima importancia para mí. La dieta en sí está perfectamente explicada, tanto cantidades, como maneras de cocinar, así que el tormento de como hago alguna comida queda solucionado. Para mí también supuso un cambio la variedad de alimentos. Las pautas, que marca el Nutricionista, me parecen excelentes. La parte Psicológica, también es vital (cuantas horas bajas resueltas). Gracias a esta labor todo me resulto más fácil .Ganas la partida cada vez que quieres. En definitiva, intentar ser feliz haciendo lo que te gusta. Sobre el preparador físico, súper importante, ya que la bajada de peso haciendo deporte es una pasada. Y no es fácil, ya que cada persona necesitamos algo diferente. A mí me vino genial, porque, aunque soy deportista, aprendí bastante de lo que creía saber. Y por último el Endocrino. Desde la interpretación de los análisis hasta las primeras palabras de ánimo, fue magnifico. La gestión de los datos, fabulosa, ya que, al compartir los resultados de mis analíticas y mi evolución positiva entre todos, saben en todo momento que haces bien y que puedes mejorar. Para mí fue vital ObemetS para seguir con mi deporte activo y plantarme más objetivos enfocados siempre a mejorar mi calidad de vida, con una alimentación saludable y unos retos en mi vida alcanzables y gratificantes. Gracias desde aquí por la atención y la ayuda prestada en todo momento.

FMV

Con este escrito me gustaría mostrar mi agradecimiento y total satisfacción con el programa ObemetS y con quienes lo dirigen. He perdido ya en torno a 24 kilos y SIGO, el programa me ha cambiado la vida. Dicho así sin ningún tipo de exageración y porque digo esto, pues porque es la pura realidad. He cambiado mi forma de vida, me han enseñado a alimentarme de forma sana y racional, me han demostrado que la rutina alimentaria que llevaba no era sana ni adecuada y que hay que cuidarse, solo tenemos un cuerpo, y no lo podemos destrozar, no solo es importante los años de vida que vivamos, si no como los vivimos, resumiendo que los años que vivamos los disfrutemos con calidad de vida. Me han hecho comprender que tanto el ritmo de vida anterior y mi alimentación, me llevaban a tener una pésima calidad de vida. Tenía un gravísimo problema de hipertensión, estaba al límite de padecer de azúcar con niveles pre diabéticos y con obesidad mórbida. Digo tenía porque afortunadamente todo eso ha cambiado, gracias al programa. Me siento otra persona con mayor vitalidad, con unas tremendas ganas de vivir, por supuesto más ligero y más optimista, y esto no ha acabado, sólo es el comienzo de una nueva vida. Además tengo que decir que no me ha costado mucho, solo aprender a comer bien. Ahora como cinco veces al día, por lo que puedo asegurar que no he pasado, en todo lo que llevo de programa, ni una sola vez hambre, al contrario tengo la sensación que ahora como más que antes. Eso sí de forma ordenada y natural, como mucha fruta, verduras y ensaladas, pescados y carnes, me tomo mi gazpachito y tengo ya tan asimilado el programa que para mí ya no existe otra forma de alimentarme. El secreto es muy fácil, buena alimentación variada y saludable y ejercicio físico, por supuesto con el asesoramiento de estos magníficos profesionales que componen el equipo del Programa ObemetS. Me he encontrado a un equipo humano y profesional inmejorable desde Alberto Aliaga Endocrino, con sus consejos y sus doctas e instructivas explicaciones, Felipe del Valle Nutricionista con su amabilidad, su motivación su comprensión y apoyo. Paloma Carrasco Psicóloga con sus dotes de motivación y su saber escucharte, Eloísa Fisioterapeuta con su saber, su constante adaptación a tu problemática personal y su simpatía. Tengo que agradecer también a mi hija Irene por haberme empujado y por haber insistido tanto a que me apuntará a el Programa ObemetS. ¡Qué más puedo decir sólo, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS otra vez, GRACIAS A TODOS POR HABERME DADO UNA NUEVA VIDA SALUDABLE!

JMMG

Cuando ya son muchos los kilos que te sobran, los gordos entramos en una peligrosa espiral de falta de autoestima, inseguridad y lo que es peor, nos sentimos rechazados por una sociedad, que al día de hoy sigue pensando que hemos llegado al sobrepeso por dejadez, y de ahí al menosprecio es casi inmediato. Consecuencia de ello, tiramos la toalla. Nos engañamos pensando que perder tantos kilos es imposible sin someternos a alguna cirugía, eso después de haber experimentado, por supuesto sin éxito, todas y cada una las dietas que existen, esperando que alguna sea la verdaderamente "milagrosa" y hagan desaparecer los kilos por arte de magia. Y cuando fracasamos una y otra vez, volvemos a la espiral maldita. Bueno, esa es la parte emocional, la física es casi peor. Cuando eres un "tonel con piececitos " acabas teniendo la movilidad del mismo y tu vida cotidiana se ve condenada a la invalidez que esto supone. Pero ¡¡llegó lo que para mi fue un milagro!!! Encontré un equipo de profesionales que festejan cada kilo que pierdo con tanto entusiasmo que estas deseando bajar de peso por la recompensa en forma de apoyo moral que conlleva cada merma. Sales de las consultas (da igual que sea psicóloga, nutricionista, endocrino o fisio) con "un subido" que el plan personalizado se hace muy llevadero, te alimentas con la autoestima que te proyectan y lo que es más importante, sin metas imposibles a corto plazo, ni riñas, ni contabilizando centímetros, ellos simplemente quieren que tu vida mejore porque "Tu te lo mereces" y así me lo han hecho sentir y creer. Gracias.

RMZ

Adelgazar no es fácil. Adelgazar ni siquiera es la solución a todos tus problemas. Sin embargo, adelgazar significa dar un gran paso hacia el cuidado y el amor propio. No lo hagas si es solo por estética, ni para que te entren unos vaqueros de C&A (única tienda en la que podía comprarme pantalones) o para que te elogien. Hazlo porque te quieres, porque te gusta disfrutar de un día relajado al lado de los que amas y porque quieres dar un paseo sin sentir que has corrido una maratón. No sé cuál fue tu punto de inflexión o cuándo decidiste que era hora de pedir ayuda; yo me di cuenta cuando me pesé y vi 95 kilos en la báscula, me aterraba pensar que eso seguiría subiendo sin control si no paraba. Además, me notaba cansada, sin fuerzas, de mal humor, mi tensión estaba alta, el corazón me tronaba en el pecho cuando subía un par de escalones y el colesterol no iba por buen camino. Pero lo peor era la falta de control, esa terrible sensación de no poder parar, ir a la cocina para arrasar con lo que pillaba y seguir hasta sentirme llena. Era adicta a la comida, a la sensación de plenitud y no era capaz de coger las riendas. Ahora puedo. Mi vida no gira alrededor de la comida. Me hago mi propio pan, voy al gimnasio tres veces por semana, utilizo la bicicleta para moverme por la ciudad, puedo salir con mi pareja a correr los fines de semana, estoy feliz, me quiero más, me cuido y solo me doy lo mejor. Por supuesto hay días que caigo, no soy perfecta y la comida es una tentación, pero no pasa nada, hay que levantarse y seguir, porque merezco la pena y es injusto tirar la toalla con uno mismo. Hay una cosa que debe quedarte clara y que quiero que repitas conmigo: no soy gordo, ESTOY gordo. La gordura no es parte de quien eres, ni de tu personalidad, aunque siempre hayas estado “gordito” y te estén machacando con el temita desde el colegio. No importa, de verdad, lo único que importa es que lo tengas claro y luches por ello. La obesidad es algo muy serio, es una enfermedad que nos debilita y nos quita calidad de vida, hay que combatirla desde el interior, cambiando nuestros hábitos. Nadie puede venir a salvarte, por mucho que te ayuden, tienes que estar decidido y luchar. No vale coger el ascensor para subir dos pisos sistemáticamente o postergar día tras día tu momento de hacer ejercicio o pensar que es triste comer mucha verdura. ¡YA BASTA! Lo único triste es que nos enfermemos a nosotros mismos y no le pongamos remedio. Así que yo te digo a ti, gordo/a como yo, que tú puedes, que eres valioso, que el camino es duro, pero merece la pena y que la satisfacción que te da comerte un dulce es una porquería en comparación al subidón de autoestima y autoconfianza que genera la pérdida de peso. Yo sigo en este camino, aún tengo sobrepeso y me siguen sobrando 9 kilos, pero no pasa nada, lo estoy consiguiendo poco a poco, igual que tú vas a conseguirlo. No escuches a la gente, rechaza sin remordimientos las tentaciones y no le hagas caso a tu lado negativo, ese que te incita a caer en la tentación y dejar de luchar por ti mismo. Mereces más la pena que todo eso. Un beso muy grande y ánimo.
Lucía